Hasta donde se sabe, es la primera vez que con una batalla
cerebral sobre la palestra cuadriculada se inaugura en el país un hospedaje
para turistas.
El Hostal Catedral abrió sus puertas frente a la Plaza
Grande de Mérida, con privilegiada vista hacia el Zócalo y el primer templo
católico en México.
Con artísticas piezas talladas en hueso y ensambladas en
madera, laboriosamente pintadas a mano y sobre un tablero de escaques café y
crema, los guerreros del tablero disputaron la mini partida en el salón
Catedral, ornamentado con un mural que recrea el convento de Izamal.
Obra del pintor español Manuel Torres, quien estuvo en la
ceremonia de inauguración, el mural es uno de los 12 que dio vida el ibero en
las paredes del inmueble, que consta de seis salones, entre ellos el Uxmal,
Kabah y Chichén Itzá.
El hostal, que cuenta con 40 camas (a $200 cada una por día
con buffet incluido), es propiedad del joven Joaquín Coronado Pacheco, quien es
también el dueño del hotel Casa Temazcal y una céntrica agencia de viajes.
La señora Martha Justina Pacheco Borges, tía del
propietario, estuvo a cargo del simbólico corte de listón, junto a una calesa
sobre la calle 61, casi esquina con la 60, entre nutridos aplausos de los
concurrentes.
A continuación y previo a la partida de ajedrez, un
sacerdote maya ofició una antigua ceremonia indígena, entre humo de incienso y
sonidos de caracoles, para pedir la bendiciones de los dioses en el edificio
ubicado en el centro de la desaparecida ciudad maya de Th’o.
Joaquín Coronado, aficionado de hueso colorado al juego
ciencia, comentó que la larga mesa que preside el comedor es idónea para
demostraciones como simultáneas de ajedrez durante el próximo torneo
internacional “Carlos Torre Repetto In Memóriam”, varios de cuyos combatientes
con seguridad se hospedarán en tan privilegiado sitio.- Podio Deportes

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